En el programa Marca España de Radio Exterior de España, el periodista Manuel Moraga conversa con Miguel Ángel Torroba, director de Argraf en Cataluña y de Estrategia y Transformación del Grupo Argraf, y con Javier Euba, cofundador y director creativo del estudio Moruba. Juntos exploran cómo la industria gráfica española, liderada por empresas como Argraf —con más de 2.500 millones de envases vestidos al año—, se ha convertido en referente internacional en diseño y etiquetado alimentario, especialmente en el mundo del vino. Esta entrevista revela los secretos detrás de una alianza estratégica entre tecnología punta, oficio artesanal y creatividad que proyecta con éxito la Marca España en los lineales globales.
De imprenta familiar a referente internacional
La entrevista repasa el origen de Grupo Argraf en 1939, con la primera imprenta fundada por el abuelo de la familia en La Rioja, dedicada inicialmente a impresión comercial. En 1978 nace Argraf como tal, ya enfocada totalmente en etiquetas para vino y alimentación, un nicho que con el tiempo la compañía ha extendido desde La Rioja al conjunto de España.

Hoy el grupo es una de las mayores empresas de Europa en impresión de etiquetas alimentarias y líder en etiqueta de vino en España, con sedes en Oyón (Álava) y Rubí (Barcelona), más de 2.500 millones de envases vestidos al año y una facturación de 30 millones de euros. Esta evolución ilustra cómo un proyecto familiar, apoyado en visión industrial y especialización, puede convertirse en un actor clave en la proyección internacional de los productos españoles.
Tecnología de vanguardia y oficio en artes gráficas
Miguel Ángel Torroba, director de Argraf en Cataluña y director de Estrategia y Transformación, señala dos pilares fundamentales del crecimiento: la apuesta constante por la tecnología más avanzada y el oficio de las personas que operan las máquinas. Argraf ha invertido históricamente en investigar, visitar ferias y conocer de primera mano las últimas soluciones tecnológicas para llevarlas a sus plantas de producción.
El otro gran pilar son “las manos”: maquinistas y equipos especializados capaces de manejar tiradas que van desde millones de etiquetas a series muy cortas, manteniendo un altísimo nivel de acabados y precisión. En un negocio donde la etiqueta se embellece y se llena de matices, el criterio y la experiencia del equipo resultan determinantes para que cada diseño llegue perfecto a la botella o al envase.

La etiqueta de vino como pieza artística
En la conversación, Torroba destaca que Argraf ha ido siempre “un punto por delante” en nivel de acabados y embellecimiento, especialmente en la etiqueta de vino. La empresa ha trabajado de forma muy cercana tanto con fabricantes de materiales como con diseñadores, buscando siempre nuevos papeles, texturas y recursos que permitan hacer etiquetas más bonitas y artísticas.
Esa colaboración estrecha con estudios de diseño y bodegas, antes incluso con diseñadores internos y ahora con creativos externos, garantiza que lo que el diseñador imagina pueda hacerse realidad en máquina sin perder riqueza gráfica ni impacto visual. El resultado son etiquetas que no solo informan, sino que cuentan historias, transmiten identidad de marca y convierten la botella en un objeto que apetece tomar en la mano.

Moruba: traducir la cultura del vino en diseño
El programa incorpora también la voz de Javier Euba, cofundador y director creativo de Moruba, uno de los estudios de diseño con los que trabaja Grupo Argraf. Euba explica que su labor consiste en trasladar las inquietudes y el trabajo de viticultores y bodegueros al lenguaje del packaging, transformando ideas y planteamientos en un universo visual que permita que el vino se venda, se recuerde y se vuelva a elegir en el futuro.
Desde Moruba, especializados en etiquetas de bebidas —principalmente vino, pero también cerveza—, subrayan que el vino forma parte de la cultura y tradición de La Rioja y de España, algo que el propio equipo vive con pasión tanto al consumirlo como al diseñarlo. Esa sensibilidad se refleja en etiquetas capaces de expresar territorio, personalidad del proyecto y posicionamiento de cada bodega en un mercado muy diverso, que va desde pequeños productores hasta grandes grupos.

Briefing, objetivos claros y trabajo en equipo
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es la reflexión de Moruba sobre la relación con el cliente. Aunque pueda parecer atractivo el “folio en blanco”, Javier Euba advierte de que esa libertad absoluta puede convertirse en un arma de doble filo si no existe un objetivo claro ni expectativas bien definidas.
Para lograr buenos resultados, lo ideal es que el bodeguero o la marca tengan claro qué quieren y qué necesitan, y sean capaces de trasladarlo en un briefing sólido: cuanto más completa es la información, más fácil es orientar la creatividad hacia un resultado eficaz. A partir de ahí, el estudio aporta soluciones gráficas y, junto a un impresor especializado como Argraf, se asegura de que la idea se materialice en una etiqueta técnicamente impecable y coherente con la estrategia de marca.

La etiqueta como embajadora de Marca España
La entrevista encuadra todo este trabajo dentro de la cultura de la imagen y de la potencia del vino español como embajador del país en el mundo. Cada etiqueta bien diseñada e impresa se convierte en un punto de contacto clave entre el consumidor y la marca, y también en un elemento de proyección de la Marca España en los mercados internacionales.
Gracias a la combinación de industria gráfica de alto nivel, talento creativo y conocimiento profundo del vino y la alimentación, compañías como Grupo Argraf y estudios como Moruba contribuyen a que millones de botellas y envases españoles lleguen al mercado con una presencia sólida, reconocible y competitiva. Esa suma de tecnología, oficio y diseño convierte al etiquetado alimentario en una pieza estratégica para diferenciar productos, construir valor de marca y reforzar el prestigio del sector agroalimentario español a escala global.

